jueves, 3 de mayo de 2007

Los Mayos en Madrid

Ricardo Fraile, presidente de la Federación Madrileña de Folclore, (FEMAF), remite esta interesantísima información acerca de las actividades a realizar con motivo de nuestras fiestas. Para más información consultar la página de la agrupación Arrabel: www.arrabel.net

FIESTA DE LOS MAYOS DE MADRID
6 DE MAYO DE 2007
P R O G R A M A

10,30: PLAZA DE LAVAPIÉS

Bailes goyescos a cargo del grupo“EL CANDIL”. Baile del Rondón.

11,00: CALLES DEL BARRIO

Amenización musical con los dulzaineros de “ARRABEL” y “LOS TALAOS”

12,00: CALLES DE LA FE, SALITRE, DOCTOR PIGA Y ARGUMOSA

Fiesta popular con rosquillas y vino de la Tierra de Madrid.
Ronda a las Mayas y canto de mayos con la Ronda y el grupo de la Tuna Universitaria de Madrid.

13,45: CALLE DEL SALITRE –ESCALINATA DE SAN LORENZO

Entrega de placas y cerámicas conmemorativas.

14,00: IGLESIA DE SAN LORENZO

Ofrenda floral

ORGANIZA:

COMISIÓN DE FIESTAS DE LOS MAYOS
(Peña Castiza “El Madroño”, Agrupación Cultural “Arrabel”,
Peña “La Simpatía” y Agrupación “Los Castizos”)

SALUDA

Desde aquel, y ya lejano, primer domingo de mayo de 1988, en el que recuperamos la tradicional fiesta, en la que se celebra la llegada de la primavera, han pasado diecinueve años de esfuerzo, realizado con la ilusión de reafirmar la fiesta de Los Mayos con la importancia que tuvo en tiempos pasados.

Hoy, Los Mayos de Madrid, son una de las actividades más lucidas y alegres del calendario festivo de nuestra villa. El barrio de Lavapiés se inunda de música y color. Las angostas calles que rodean la iglesia de San Lorenzo, apenas pueden acoger la gran cantidad de público, de vecinos y visitantes que acuden a disfrutar de los muchos bienes que les depara la fiesta.

Hoy como ayer, todo hace aconsejable, aunque sólo sea por unas horas, permutar el oscuro del asfalto por el color de las flores, el ruido de los automóviles por los sones del canto de los hermosos Mayos Madrileños. Las prisas y miradas hurañas por el tiempo compartido en el adorno de los altares de las Mayas y de la degustación de rosquillas, torraos y vinos de la tierra madrileña, y que la llegada de la Primavera en Madrid no pase desapercibida.

La Comisión de Fiestas de Los Mayos


LA MAYA-FIESTA DE LOS MAYOS

El mes de mayo en Madrid nos llega cargado de fiestas, pero hay una que destaca entre las demás y brilla con luz propia, como no podía ser de otra manera, pues celebra ni más ni menos el triunfo de la vida y la explosión del color. Se trata de la fiesta que celebra la llegada de la Primavera y de sus embajadoras, LAS MAYAS MADRILEÑAS, que fieles a su cita tradicional acuden cada año con todos los atributos que la primavera encarna: juventud renovada, hermosura, fertilidad…

El rito pagano de LA MAYA, extendido antiguamente por casi toda Europa, ha consistido básicamente en lo mismo: celebrar la entrada de la Primavera vistiendo a una doncella inmaculadamente de blanco, coronando su cabeza con flores y rindiendo, en su persona, homenaje a la renovación del ciclo de la vida.

LA MAYA EN EL BARRIO DE SAN LORENZO

En torno a la vieja y querida iglesia de San Lorenzo, edificada sobre los cimientos de la antigua sinagoga, se extendía el entonces famosísimo “Prado de Las Damas”, que cubría con su florido manto verde lo que ahora son las calles de la Fe, Salitre y Argumosa. Era aquel prado, en tiempos del rey Carlos V, lugar de excursión, fiesta y esparcimiento. Pero, sobre todo, era lugar famoso porque en él se celebraba la Fiesta de La Maya, la fiesta con que Madrid, aquel Madrid de muy poquita gente, celebraba la llegada de la primavera. Aquel día, la arboleda de San Lorenzo se llenaba de cintas de colores, de flores y de música. Y había vino y merienda, y se bailaba y se cantaba hasta el anochecer.

La Maya quedó establecida como fiesta tradicional en el barrio de San Lorenzo y en todo el Lavapiés. Aunque pronto la costumbre de colocar en los portales una muy joven doncella, adornada y florida como un ángel, se estableció en todo Madrid, y se practicaba durante todas las festividades del mes de mayo.

Hoy como ayer, aquel lugar que ocupó el prado, sigue siendo el perfecto marco para celebrar La Fiesta de Los Mayos de Madrid.

Actualmente, LA FIESTA DE LOS MAYOS DE MADRID mantiene básicamente la estructura que tuvo en su momento de mayor auge, cuando hizo exclamar a un personaje del clásico Quiñones de Benavente:

“Mayando está Madrid por cualquier calle”.

Consiste, en síntesis, en la colocación en un florido altar de una bella mocita que contempla impasible la admiración popular. Mientras, otras jóvenes piden para ella en torno al altar utilizando tradicionales alocuciones petitorias:

“Den para La Maya, que es linda y galana…”

O aquella más acuciante que podemos leer en el auto “La Maya” de Lope de Vega:

“Dad, que meriende la Maya”

En cualquier caso, se ha respetado escrupulosamente el entramado de elementos que configuraban la fiesta en el siglo XVII, tales como la “puesta en escena” de los altares y las mocitas; el lugar, en torno a la iglesia de San Lorenzo; la ronda y el canto de mayos.

D. Basilio Sebastián de Castellanos hizo una descripción muy completa de la festividad, tal como se celebraba en Madrid al comienzo del siglo XIX, ilustrándola con los datos antiguos que su erudición le hacía recordar, y con otros relativos a poblaciones castellanas.

La “maya” de Madrid era una muchachita de unos quince años, la más hermosa que hubiera en el barrio o calle. Las familias competían en su elección. Cuando por mayoría absoluta se designaba una, se la vestía y adornaba con las joyas y prendas más suntuosas de las familias ricas, que las prestaban para el efecto.

En una grada, cuajada de flores, se la sentaba, coronándola con una diadema también de flores. En su honor se celebraba un baile, en el que se la proclamaba como reina de la belleza. En algunos pueblos los hombres podían intervenir en dicho baile.

Hubo en Madrid una época en la que el trono de la “maya” aparecía adornado de modo suntuosísimo, y es notable que en los siglos XV y XVI podían oficiar de mayas, indistintamente, casadas y solteras.

Desde el siglo XVII sólo tomarán parte en el elección las últimas, “siendo por lo general circunstancias en los pueblos que aún siguen la costumbre, el que la maya no pase de los veinte años de edad, eligiéndose la de menos años en igualdad de belleza, y la más blanca cuando haya dudas y sean igual las edades”, según dice Castellanos.

UNA EXPOSICIÓN DE JÚBILO
Y UN ESPECTÁCULO VISUAL

Una vez llegado el esperado día, hacia las siete de la mañana, comienzan a llegar a sus habituales sitios las personas encargadas de instalar los altares. Entregados a esa tarea los distintos grupos de amigos, las diez de la mañana se echan encima rápidamente.

En la plaza de Lavapiés empiezan a oírse las gaitas castellanas, animando la mañana. Tras la contemplación de los bailes madrileños, todos los asistentes tienen la oportunidad de divertirse bailando el tradicional rondón.

Despierto ya el vecindario, el gentío va creciendo y se desplaza entonces hacia las angostas calles en donde aguardan las embajadoras de la primavera, LAS MAYAS.

Predominan los vistosos trajes “goyescos” aunque también se ven distintos trajes castellanos de Madrid, como los que lleva la ronda que, a duras penas, se abre paso entre la gente para llegar a la escalinata de la Iglesia de San Lorenzo.

Es allí donde se produce un gran silencio y se canta a la Virgen el primer mayo…

“Virgen generosa, tres cosas nos dieras.
Salud, hermandad y paz en la tierra”

La Fiesta alcanza su apogeo en el momento en el que la ronda visita cada altar, cantando a cada una de Las Mayas distintos mayos de la Tierra de Madrid.

Los altares profusamente adornados con flores, telas de colores y todo tipo de ornatos, y Las Mayas, ricamente ataviadas con brocados, sedas o mantones, y sus acompañantes, que piden cuartos “para La Maya, que es linda y galana”, configuran una estampa que impresiona la retina. Las canciones, las dulzainas, las rosquillas y el vino de Madrid, se encargan de los demás sentidos.

En torno a las dos de la tarde, se realiza la entrañable ofrenda floral a la Virgen en el interior de la Iglesia. Las paredes del templo retumban con los ecos de las dulzainas y las voces del coro despiden esta inigualable fiesta hasta el próximo año.

MAYO DE VILLAREJO DE SALVANES

Ya ha pasado el treinta Tu talle es esbelto
del abril cumplido como las palmeras
ahora viene mayo y adornan tu cuerpo
de flores vestido tus finas caderas

Tu boca un clavel Esos cinco dedos
partido adorable que ties en ca mano
tus dientes son perlas son cinco azucenas
tus labios corales floridas en mayo.

Tu garganta niña Ya nos retiramos
tu fina garganta ramo de claveles
la nieve se asombra y ya volveremos
de blancura tanta el año que viene


Saludos,
Ricardo Fraile.

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